Cabeza de Vaca: Cuando Riviera Nayarit se Convirtió en los Inicios de América

Jorge Chávez
Sep. 29, 2026
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Existen paisajes que parecen pertenecer a otra época. En la costa norte de Riviera Nayarit, entre manglares, canales naturales y una vegetación que se extiende hasta donde alcanza la mirada, el cine encontró una manera de recrear la América del siglo XVI. Fue aquí, en La Tovara (cerca de San Blas) donde parte de Cabeza de Vaca encontró el escenario para contar una de las historias más extraordinarias de la exploración española en el continente.

Foto: IMDb.

Dirigida por el nayarita Nicolás Echevarría y estrenada en 1991, la película muestra a Álvar Núñez Cabeza de Vaca, integrante de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida. La travesía, emprendida en el siglo XVI, terminó convirtiéndose en una lucha por la supervivencia: después del naufragio de la expedición en las costas de Texas y de diversos enfrentamientos con poblaciones indígenas, Cabeza de Vaca quedó entre los pocos sobrevivientes.

A lo largo de varios años, su recorrido por territorios desconocidos transformó por completo su experiencia del continente. Prisionero y posteriormente servidor de un chamán trashumante, aprendió técnicas curativas y entró en contacto con una realidad cultural muy distinta a la de los europeos que habían llegado con la expedición.

Echevarría llevó esta historia a la pantalla desde una perspectiva alejada de la representación convencional de la Conquista. En lugar de centrarse en batallas, caballos y enfrentamientos, construyó una experiencia cinematográfica marcada por los paisajes, los rituales y la percepción de un mundo que resultaba completamente desconocido para los protagonistas europeos. El resultado ha sido descrito como un poema lírico y visual sobre el encuentro entre Europa y América.

UN PAISAJE QUE TRASCENDIÓ LA PANTALLA
Para recrear ese universo, la producción tuvo distintos escenarios en México, entre ellos Coahuila, Durango y Nayarit, además de los Estudios Churubusco (CDMX). En San Blas, el paisaje adquirió un papel particularmente especial.

Los manglares y canales de La Tovara ofrecieron el entorno natural necesario para evocar los territorios que atravesó Cabeza de Vaca durante sus años de supervivencia. En medio de este laberinto vegetal se construyeron cabañas sobre el agua como parte del set de filmación. Algunas de estas estructuras han sido restauradas y forman actualmente parte del recorrido turístico por este sitio, creando un curioso vínculo entre la historia del cine y el paisaje nayarita.

Foto: IMDb.

La producción también involucró a habitantes de San Blas, quienes participaron como extras y durante algunos días dejaron atrás sus actividades cotidianas para formar parte de la recreación de una época distante.

UNA HISTORIA QUE CRUZÓ FRONTERAS
La propuesta de Cabeza de Vaca trascendió el ámbito nacional. La película fue seleccionada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a México en los Premios Óscar y formó parte de la selección oficial del Festival de Berlín en 1991. Ese mismo año recibió la Makila de Oro en el Festival de Cine de Biarritz (Francia).

También ocupa el lugar 61 en la lista de las 100 mejores películas del cine mexicano, publicada por la revista Somos en julio de 1994, a partir de la opinión de 25 críticos y especialistas.

Más de tres décadas después de su estreno, Cabeza de Vaca conserva un vínculo singular con Nayarit. La película convirtió temporalmente sus paisajes en territorios de otro tiempo y dejó en La Tovara una huella que todavía puede reconocerse durante el recorrido por sus canales.

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